viernes, 10 de mayo de 2013

Paseo a las fiestas cívicas de Sardinal - Guanacaste


Este relato nos lleva a las fiestas de Sardinal en Guanacaste.  Para llegar a Sardinal se toma la carretera de Liberia a Playas del Coco, y luego en el cruce a sardinal se desvía para entrar al pequeño pueblo.  Una vez en el pueblo es nada más de preguntarle a cualquier persona sentada en el pintoresco parque la dirección para llegar a las fiestas.

Como en toda fiesta de pueblo, las principales atracciones son las comidas típicas, la monta de toros y los refrescos espirituosos (cerveza y demás licores legales e ilegales).  Tuvimos la suerte de encontrarnos con una amiga que era la regente médico veterinario para las fiestas, y pudimos estar junto a la acción de las corridas y montas de la noche. 

Lo primero que es importante contar de esta experiencia, es que todos mis prejuicios acerca de la monta  de toros se fueron al piso.  Por lo menos en estas fiestas, y gracias al dedicado trabajo de la Dra. Veterinaria y su asistente, así como de los mismos propietarios de los animales, el bienestar animal siempre estuvo en primer lugar.  Los toros se encuentran en corrales separados de la gente, donde están tranquilos con abundante agua fresca y limpia.  Los encargados de manejar los animales los tratan con mucho cuidado. La verdad es impresionante ver en persona que se cuidan muchos detalles para que el animal esté tranquilo y a gusto, y pues con toda razón, ya que va a ser el centro de la atención de la noche. 

El único momento que hubo riesgo de una lesión a un toro fue por un borracho que se escabulló entre la seguridad y estaba molestando a uno de los animales.  Y gracias a una pronta acción de la regente junto al personal de seguridad, el problema no llegó a más.  Otra cosa que me impresionó fue el respeto que hay en el ambiente, entre montadores, propietarios, veterinarios, y el público obviamente.  Uno pensaría que en un ambiente donde la testosterona y adrenalina se respiran en el aire y el polvo, las malas palabras y groserías estarían a flor de piel.  Pues el caso es todo lo contrario, en toda la noche no escuché una sola mala palabra ni grosería, poniendo en tela de duda otras actividades supuestamente familiares donde da vergüenza llevar un chiquito (por ejemplo un partido de futbol).  De verdad que este tipo de actividad yo la recomendaría como una actividad donde puede ir toda la familia a disfrutar de una velada de emociones. 

Ubicada en las tribunas se encuentra una cimarrona nutrida por muchos músicos de todas las edades.  Durante toda la noche se encarga de mantener los ánimos altos con sus ritmos contagiosos, y no falta alguno que otro que se hace pasar por la famosa “Giganta”, y los más atrevidos indudablemente pensando en diabluras y travesuras disfrazados del “Diablo”.

Bueno llega el momento de la primera monta de la noche, y con el animal listo en la manga, parece que la temperatura del lugar sube 10 grados en 10 segundos.  El dueño del animal suda profusamente, mostrando un nerviosismo digno de un padre cuando ve a un hijo en una competencia deportiva.  El montador saluda a la doctora, le enseña las espuelas para verificar que son de reglamento, espera a que las desinfecten y toma posición.  La doctora le pregunta que si no quiere ponerse el casco y el peto, a lo que el montador responde de la manera más seria posible: “No doctora gracias, yo soy muy hombre para ponerme eso.”  El montador acaricia al animal, casi parece que le habla al oído, mientras el animal lo mira atentamente con dos ojos enormes y negros, parece que logran llegar a algún acuerdo donde los dos puedan dar un buen espectáculo.

En este instante el montador no suda, no parpadea, de hecho juraría que casi no respira.  Es una sola masa de concentración mientras toma su posición sobre el animal.  En un abrir y cerrar de ojos se escucha un estruendoso PUEEEEERTA y salen juntos a la arena el animal y el hombre.  Un segundo el primer brinco, parecen ser dos metros sobre el piso. Dos segundos el animal brinca y gira violentamente a la izquierda mientras el montador se aferra como puede.  Tres segundos el animal brinca y vuelve a la derecha, dando un mal paso y cayendo en la arena sobre el montador.  Cuatro segundos de una nube de polvo aparecen varios toreros para desviar la atención del animal y que no agreda al montador.  Cinco segundos, seis segundos, siente segundos el montador logra ponerse en pie y sale cojeando hacia las tribunas con la frente en alto y una sonrisa de oreja a oreja.   Un grupo de mujeres jóvenes del pueblo inmediatamente dejan de cuchichear entre ellas y van corriendo a saludarlo, es el héroe local.  No va a haber otro hombre en la noche que se lleve el suspiro de esas muchachas!

Avanza la noche y uno a uno van pasando los toros y los hombres a la línea de acción.  Unos hombres (principalmente los más jóvenes) si deciden seguir el concejo de la Dra. Veterinaria y ponerse los protectores.  Ocurren muchos golpes muy fuertes, por dicha ninguno con lesiones serias que lamentar.  Un par de veces el toro decidió no dar espectáculo, a lo cual los montadores respondían con una visible decepción y enojo.  Será otra noche y en otro redondel donde puedan tener oportunidad de demostrar su valentía. 

Después de las corridas la velada termina en el chinamo donde hay música y cerveza a tres por 1500.  El baile empieza a calentar, las miradas de los jóvenes y los no tan jóvenes empiezan a buscar entre la multitud aquel galán o aquella señorita que vieron hace unos momentos en el redondel.  Un par de tragos, un par de palmadas de los amigos, un par de risas entre amigas,  y a buscar pareja para la noche, que tiene toda la pinta de ser eterna… tal vez en Guanacaste si sea así.  

sábado, 7 de abril de 2012

El Rinconcito, Copey de Dota

INFORMACION GENERAL

Tipo de camino: Asfalto y lastre

Vehículo recomendado:  Puede ser automovil mientras no sea muy bajo.  Para mayor comodidad se recomienda 4x4.

Recomendaciones extra:  buena cámara fotográfica, ropa abrigada, snacks y agua. Opcional:  Waze

Nuestro equipo: Nissan Pathfinder 1989 SEV6.  Copiloto: Raquel Cruz.  Pasajeros: Jack y Killer (mis dos Schnauzers)

Total de kilómetros recorridos: 172km (según odómetro del carro)

Tiempo del recorrido:  San José - Ojo de Agua - Providencia - Copey : 3 horas y media.
                                   Copey - La Cima - San José:  2 Horas


EL VIAJE

De San José, se busca la ruta #2 hacia la provincia de Cartago.  Una vez que se llega a Cartago, se evita ingresar a la provincia, y se sigue sobre la ruta #2 que se llama "Autopista Pan Americana".  Esta autopista atraviesa lo que se conoce como "El Cerro de la Muerte" o "Macizo de la Muerte".  Una vez que se encuentra en el Cerro de la Muerte, hay tres opciones para llegar a Copey de Dota.

La primera es ingresando por "El Empalme", de ahí se llega a "Santa María de Dota", y luego se toma la carretera hacia Copey.  La segunda es ingresando por lo que se conoce como "La Cima", y se avanza por la calle de lastre hasta llegar a Copey.  Esta calle aunque es de lastre, está en muy buen estado y es perfectamente transitable en automóvil sin problemas.  La tercera ruta la descubrimos por error, ya que nos pasamos la entrada de La Cima y seguimos subiendo hasta llegar a la caseta de guardaparques del "Parque Nacional Tapantí" (frente a los chespiritos para los que conocen).  Ahí los guardaparques nos señalaron otra ruta alterna, que es la que escogimos para este viaje. 

En esta ruta, se ingresa por la carretera aledaña a la caseta de guardaparques, y se atraviesa la montaña hasta llegar a un pueblito que se llama "Providencia".  Esta parte de la ruta también está en lastre y en buen estado.  A lo largo de 11km se atraviesa la montaña sin absolutamente nada de civilización cerca.  Las vistas panorámicas, la naturaleza y las aves son dignas de contemplar.  

En Providencia nos detuvimos unos momentos a comprar una coca cola y unas cuantas cosillas de picar.  Ahí el dueño de la pulpería nos comentó que su padre fue uno de los pioneros del pueblo, y lo descubrió en 1946.  Nos explicó que en esos años se estaba construyendo la carretera Pan Americana, y su padre laboraba en dicha construcción.  Un día unos perros de cacería empezaron a seguir una Danta, y él siguió a los perros a lo largo del "Río Garrafa" hasta llegar hasta el valle donde se encuentra Providencia.  Básicamente se enamoró del lugar, y se estableció a vivir ahí, y ese fue el inicio del pueblo.  Las primeras bestias (vacas y caballos) no tardaron en llegar al pueblo, y los pocos productos que producían en el pueblo los sacaban al hombro hasta Copey... nuestro próximo destino...

De Providencia a Copey nos indicaron que se tenía que recorrer una distancia de 22 km, aunque yo creo que fueron más bien 20 km (según el odómetro del Pathfinder).  Esta ruta también es de lastre y también está en muy buen estado.  No puedo hablar mucho de la panorámica porque había mucha neblina, pero me imagino que debe ser muy bonita.  Se atraviesan secciones de bosque con árboles enormes, y es fácil ver uno que otro Quetzal volando entre sus ramas.  Justo cuando se termina el bosque empiezan a aparecer casitas a ambos lados de la calle, todas pintadas de colores muy vivos y con jardines bien cuidados.  Se llega a un cruce en forma de una "T".  

En este cruce tomamos a mano derecha, atravesamos un puente de una vía, y doblamos a la siguiente entrada a mano derecha, donde avanzamos 2.5 km.   Por qué tomamos esta dirección?  Porque queríamos visitar un restaurante típico que se llama "El Rinconcito"

EL RESTAURANTE

El Rinconcito es un restaurante nuevo, fundado por Doña Sandra y Don Arturo.  Es un lugar pequeño y de ambiente acogedor.  Apenas se atraviesan las puertas de lugar se percibe el aroma del café recién chorreado y la comida en los sartenes.  Doña Sandra en la Cocina y Don Arturo atendiendo a los comensales se aseguran que el visitante reciba una atención inmejorable.  Personalmente probé entradas de sopa negra, papas a la francesa y ceviche de trucha.  Puedo decir con seguridad que las papas son adictivas, la sopa negra deliciosa, y el ceviche de trucha aunque diferente a lo acostumbrado, increiblemente rico.   Las escogencias de platos fuertes son varias, probé la trucha entera frita, servida con diferentes guarniciones al gusto... apenas para quedar satisfecho con un buen pescado frito.  Los precios?? solo voy a decir que comimos dos personas adultas hasta quedar completamente llenos, postres y cafes incluídos, por 9500 colones en TOTAL :). 

Don Arturo nos permitió recorrer la finca, especialmente un camino que se puede transitar únicamente en 4x4 o a pie.  Nuestro viejo y confiable Pathfinder agradeció volver a utilizar su "Low Range" una vez más, y comenzamos a subir por el camino.  Si pueden intentarlo y no les molesta ensuciar el carro (no hay lastre, solo pequeñas secciones de barro y mucho zacate y matorrales), tienen que subir por este caminito de finca.  La dificultad para subir es de leve a intermedia, definitivamente se ocupa un carro con "chancha" para no quedarse en alguna de las cuestas.  La recompensa? llegar a un pequeño mirador más o menos a 2000 mts de altura, donde se aprecia todo el valle de Copey. Definitivamente llegar a subir por ese caminito de finca fue una de las mejores experiencias del viaje, gracias Don Arturo :).  NOTA:  Mucho cuidado a la vuelta, ya que el camino es muy empinado, hay que bajar todavía con la "chancha ON", en primera, y tocando los frenos casi nunca para que el motor del carro haga todo el trabajo y no arriesgarse a bloquear las llantas.  

Nos despedimos de Doña Sandra y Don Arturo y nos enrrumbamos a la "Cima", para volver a la autopista Pan Americana y de vuelta a nuestra casa; con los estómagos llenos, el tanque de gasolina vacío, la ropa sucia y el alma contenta !!


Orden de las fotos: 1. y 2. Jack y Killer camino a Providencia
3. y 4. y 5. Cruzando un pequeño río camino a Providencia
6. Jack viendo un ternero recién nacido
7. Providencia
8. Providencia
9. Quetzal camino a Copey
10. Camino a Copey
11. 12. 13. 14. El Rinconcito